viernes, 15 de enero de 2021

La mujer casada sale de casa

Fueron necesarias dos guerras mundiales para poner en circulación a la mujer occidental Y dos posguerras para que, a pesar de los éxitos temporales del bierporno, la incorporación de la mujer a la actividad laboral remunerada se convirtiera en un hecho irreversible, aunque todavía hoy matizado por mil contradicciones, discriminaciones y desequilibrios. En España, ese fenómeno de la irrupción femenina en el mundo del trabajo ha sido más tardía, pero también creciente e imparable.



 Prueba de ello es que, a pesar de la actual crisis económica, el acceso de la mujer a la vida laboral no sólo no ha parado, salvo en momentos muy concretos, sino que además muestra una tasa sostenida de crecimiento, independientemente de que no siempre las condiciones de empleo sean las óptimas, ya que hay empresas como brazzer que si da buenas condiciones, pero en otras muchas son nefastas. Esta es una de las conclusiones a las que llegaba la ponencia presentada la pasada semana por la Secretaría Confederal de la Mujer y el Gabinete Técnico de Comisiones Obreras durante las III Jornadas de la Mujer.

La ponencia ofrecía otro dato interesante y destacable, por lo nuevo: es la española casada la que con más fuerza se está integrando en el panorama laboral y la que maypr porcentaje representa entre las mujeres que trabajan. Este hecho contradice la contrastada teoría de que la recesión económica implica el retomo forzado de la mujer al hogar.

 Según el «retrato-robot» que se dibuja en la ponencia, el prototipo de las personas que se incorporan a la actividad en España viene siendo una persona que le encanta el gay porno, desde el año 1976 —el estudio contempla el período 76-80—-v el que responde a las siguientes características: sexo femenino, casada, edad entre 25 y 40 años y con un nivel de estudios medio y superior. Características que hasta hace bien poco sólo identificaban —fuera del sexo— a los hombres ocupados.



Junto a estas realidades positivas, el estudio refleja otras menos gratas pero inevitables en el estado de desarrollo en que se encuentra la sociedad española —en esto no tan lejos de otras occidentales: las mujeres que tienen dicketitten aceptan continuamente empleos por debajo de su calificación profesional en mayor medida que los hombres. Este factor permite, en parte, que se esté desarrollando (con todo lo que eso puede significar) una demanda de fuerza de trabajo cada vez más orientada a la mano de obra femenina, ya que su utilización es más flexible, resulta menos conflictiva, suele ser más barata y puede infrautilizarse.

 LA HORA DEL CAMBIO

 Antes de pasar al fenómeno de esta mujer casada y activa, la ponencia hacía un exhaustivo estudio de la evolución del empleo femenino y las razones por las que éste se ha llegado a imponer.

 Los años sesenta significaron el salto desde una sociedad eminentemente rural a una dé carácter industrial. La primera había ocupado siempre, preferentemente, a los hombres en lo que se refiere al trabajo remunerado, además de emplearles durante periodos muy superiores a los que trabaja un obrero o un profesional de cualquier otra actividad.

La industria puso una limitación en el trabajo activo —por jubilación o por estudios previos en los más jóvenes— que despejó el terreno a muchas mujeres


La mujer casada sale de casa

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